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Testimonio: José

Aug 25
5 min read

En búsqueda de la inclusión y la libertad



José llegó a los Estados Unidos en el 2023 no solamente en búsqueda de mejores oportunidades económicas, sino también con el deseo de vivir en tranquilidad y libertad, en un país donde su orientación sexual no fuera causa de segregación y violencia hacia su persona.


Oriundo de Venezuela, José ha experimentado la vida migratoria desde hace más de doce años. En busca de una mejor vida se trasladó de su país de origen hacia Colombia, donde vivió un año, para posteriormente radicar en Chile seis años. A pesar de encontrar mejores oportunidades, la decisión final de emigrar hacia los Estados Unidos se debió por una cuestión de dignidad: los países latinoamericanos aún sostienen mucha homofobia, “acá nos tratan como personas”, dice José a referirse al país norteamericano.


Al igual que cientos de viajes que se hacen a diario, el camino recorrido por José para llegar a sus destino estuvo delimitado por constantes peligros e incertidumbres al travesar la selva del Darién y los países centroamericanos. De acuerdo con Jesús, transitar estos espacios fue una experiencia extremadamente difícil y traumática, pues tanto él como su pareja y su hijo fueron víctimas de extorsión, violencia y robo, derivando en un agotamiento físico y mental significativo. “El viaje en la Selva del Darién es el infierno en la tierra: fuimos testigos de la muerte de varias personas; en una ocasión observamos cómo el hijo de un hombre se cayó a un río y se ahogó inmediatamente, fue horrible”.


Selva del Darién
Selva del Darién

Posteriormente, José menciona que el viaje continuó con extorsiones incluso de las propias autoridades de Guatemala, por ejemplo, quienes de forma constante los amedrentaban y amenazaban si no pagana una “cuota” para seguir viajando. De forma similar fue su viaje dentro de México: “fue un desgaste físico y mental, te sientes muy vulnerable en todo momento. ¿Con qué argumentos se defiende uno durante todo el camino? Al final, llegas siendo otra persona al tocar Estados Unidos”.


José menciona que al llegar a la frontera de México y Estados Unidos les describieron de el paso como “un charco que cruzarían”. Lo anterior resultó absurdo cuando observaron que se trataba de un río abrevado al que tenían que cruzar en la noche, en el desierto, y con la dificultad del agua que corría de forma intensa.

Al entregarse a los agentes de inmigración tanto José como su pareja fueron liberados fácilmente en cuestión de cuatro días al aprobar la entrevista del miedo creíble. Sin embargo, el hijo de José no corrió con la misma suerte y fue deportado. Posteriormente el joven volvió a ingresar y estuvo detenido siete meses hasta ser liberado sin fianza.


Tras su llegada, la pareja enfrentó dificultades económicas graves, incluyendo situaciones de estafa por parte de conocidos y periodos de carencia extrema. Con esfuerzo, lograron establecerse en Vista, California, donde han desempeñado diversos empleos, principalmente trabajos de mantenimiento y construcción junto a sus vecinos. “Al principio fue muy duro, me arrepentía de haberme venido, unos supuestos amigos nos estafaron y nos dejaron a la intemperie, dormíamos en un auto y a veces no teníamos para comer. Con cinco o diez dólares comprábamos un pollo asado en Walmart y eso comíamos en todo el día”. Afortunadamente ambos pudieron encontrar apoyo en otras personas quienes le brindaron oportunidades laborales y posteriormente pudieron ir instalándose en una casa de forma digna.


No obstante, tras un periodo de tranquilidad, después de tres años de estar en Estados Unidos de forma regular, José fue citado el día 17 de marzo del 2026 por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para presentarse en sus instalaciones el Vista, California, lo cual resultó en su detención arbitraria al día siguiente por la mañana. A partir de esto, José fue trasladado y recluido en el Centro de Detención de Otay Mesa durante noventa y seis días, del 18 de marzo al 24 de junio, respectivamente.



Durante su detención José mencionó que las instalaciones estaban en condiciones deplorables, y que dada la falta de higiene esto le contrajo problemas de salud. A su vez también remarcó la falta de privacidad y la revisión constante de sus pertenencias personales. Durante su estancia en el centro de detención también mencionó que existe una constante humillación por parte del personal, el cual, incluso siendo también latinoamericano, mostraba poca o nula sensibilidad ante la situación de los detenidos. “Debido a la falta de higiene contraje un hongo extremo en manos y pies que hasta la fecha sigo tratando con un especialista”.


A su vez, José enfatizó que este lugar se trató más de una cárcel que centro de detención por las condiciones y el trato hostil que recibió: en una ocasión me llevaron a hacer unos exámenes médicos a San Diego, al centro. Me esposaron en pies y manos, me encadenaron la cintura, la gente no dejaba de verme, seguramente pensando que un es un delincuente, Es una humillación extremadamente grande que no merecemos. ¿Cuál fue nuestro delito ¿ser inmigrante? ¿no nacer acá? Venimos a trabajar, concluye de forma precisa José.  


Por otro lado, José destacó la calidad humana de otros detenidos, quienes eran mayoritariamente personas trabajadoras e incluso profesionales, subrayando que no merecían el trato recibido. Todos ellos migrantes que fueron tratados como “presos”.  Ahí se enteró de que mucha gente detenida fue encerrada de forma arbitraria, gente que tiene sus papeles en regla y con residencia de incluso más de treinta años, por ejemplo. 


Posteriormente tas acordarse una fianza de cuatro mil dólares José no se sintió tan esperanzado de forma inmediata, pues reconoció que su situación económica le impedía poder realizar ese pago para obtener su libertad. En ese momento, un compañero de celda le habló de Subversivo, mencionándole que le habían apoyado para pagar su fianza y la posibilidad de devolver esto en pagos mensuales accesibles.  “Mi pareja se comunicó con Subversivo, atentamente nos compartieron la información del servicio, de las facilidades de pago, las promociones y los requisitos. “Fue el día más feliz de mi vida”.


Tras menos de una semana José fue liberado mediante la gestión de Subversivo, a pesar de haber tenido incertidumbre durante los días previos a la liberación, José expresó gran alegría al confirmarse su salida, agradeciendo la confiabilidad y la flexibilidad en los pagos ofrecida por el servicio. Tras ser liberado el 24 de junio, José se reunió con su pareja y sus vecinos, quienes lo recibieron con una comida para celebrar su libertad. Actualmente José se encuentre en California, a punto de obtener su permiso de trabajo para poder lograr mayor estabilidad económica y continuar con su vida cotidiana de forma tranquila, enfocada en la convivencia y ofreciendo ayuda a otras personas en situaciones similares.


Por último, José expresó que no tiene planes de regresar a Venezuela debido a la situación actual de su país, aunque expresó el deseo de que su madre pueda venir a Estados Unidos para verla pronto.

 
 
 

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